Despierta la paz.

Tenía miedo porque decían que esa noche la guerrilla se tomaría el pueblo. Estaba fuera de casa, como a unas cinco cuadras. Salí de donde estaba rumbo a mi casa. Mientras recorría la distancia, que se me hacía enorme, vi que de las esquinas surgían rostros que nunca había visto antes entre la gente del pueblo; eran como sombras que se deslizaban por los andenes, pegados a la pared. Luego me di cuenta que muchas personas del pueblo también corrían a sus casas.